Confesiones – Collen Hoover
Escalas como la vida misma… sin pausa, a veces sin prisa y otras tan rápido que ya llegamos a tus once años… hoy le escribo al orgullo que me representa tu andar. Cada 2 de diciembre es momento de celebrar tus logros para los que tienes mi apoyo aunque no lo sientas como quisieras… estas creciendo más rápido de lo que me gustaría, estas en las puertas de la adolescencia y eso significa que empiezas a dejar de ver el mundo con ojos de niña para comenzar a moldear tu vida según tu perspectiva, sentimientos y pensamientos, y aquí estaré aunque a veces Papá te parezca un poco duro, pienses que no te comprende y empieces a enfrentarme, y eso está bien, es normal, no tengas miedos ni dudas, aun equivocado, Papá te ama.
Brillaste este año que dejaste atrás… brillaste en todo lo que depende de ti… el Inglés que te gusta y anima, en el que poco te puedo acompañar más allá de pequeñas charlas y recordatorios de fallos como el “wosen wasen” de otros tiempos, fue un año más cerrado… Tu desempeño escolar te ha honrado con la Bandera que tanto anhelaste, allí llegaste… continúas divirtiéndote en Basquet, das muestras de ser buena amiga y encuentras mucho valor en tus amistades, eres una persona querida por sus pares en lo esencial y en lo sencillo todavía te encuentras disfrutando.
Estas próxima a transitar tu último año de escuela primaria y das señales evidentes de lo que sueñas hacer cuando seas grande… no te apures al futuro, falta tanto y pasa tan rápido, pero confió en que podrás cumplir tus mejores sueños y deseos, espero que todo te empuje a ellos aunque a veces parezca que no llegas a ninguna parte o creas que te has apartado del camino, o la vida misma te sumerja en días oscuros, no dejes nunca de creer en ti ni permitas que nadie te diga que no puedes aun cuando esas personas tengan tu confianza, te debes a ti misma.
En estos Once Escalones Papá ha cumplido de la mejor manera que pudo en la construcción y apoyo de tus días… y ahora que estas en otro umbral de tu vida y empiezas a ver las cosas con tu propio razonamiento será inevitable el choque pero debes comprender que siempre seré refugio, que puedes confiarme lo que te pase, que voy a permitirte errores para que aprendas de ellos lo necesario, que voy a negarme a muchos de tus pedidos y esto no significa que no te quiero, que no me importas, todo lo contrario, no se amar de otra manera más que ofrecerte lo mejor que tengo, que puedo, que soy, porque aun en mi ocaso estaré amándote como la niña que supo ser luz en los días más difíciles.
Felices Once velas que apagas con tu luz.
17/02/2.026 – Papá se demoró de nuevo –
